Abuso con amor

Abuso con amor

Crónica de Isaac Rosemberg


Todo niño viene al mundo con una inocencia casi mágica, que encanta a toda persona que se acerca a él. Ellos
están en un mundo nuevo, donde cada día descubren cosas impresionantes. Para ellos, este mundo nuevo
puede llegar a ser una amenaza, lo desconocido muchas veces da miedo. Sin embargo, encuentran la seguridad
en, más que un lugar, una persona, o un grupo de personas, su familia. Este conjunto de caras conocidas que
siempre han estado ahí y les ha permitido explorar el mundo bajo sus alas protectoras. El núcleo de la sociedad
permite que la inocencia se mantenga como tal, hasta el momento que tengan que lidiar con ciertas
responsabilidades del mundo de los adultos.


Desgraciadamente, este no fue el caso de Kiara, una joven muy energética de la provincia de Huaral, ubicada a
80km al norte de Lima. Ella relata su trágica historia; sin embargo, ofrece un punto de vista un poco ajeno a lo
que sería una reacción normal ante un caso similar. Desde sus 12 años, ella fue víctima de violación por parte de
su hermano, el cual es 6 años mayor que ella. Cuenta que, en un principio, se limitaba a toqueteos casi inocentes
. Estos fueron aumentando conforme pasaba el tiempo, tanto en la intensidad, como la frecuencia de los mismos
. Estos actos fueron descritos como delicados al inicio, con un incremento progreso de intensidad. Además,
añade que “nunca le hizo tanto daño”. 


El amor de una criatura antes inocente a su grupo nuclear es hermoso, aunque a veces puede ser peligroso, al
punto de cegarla en caso de un abuso. Podemos notar este comportamiento en Kiara, quien dice que se alegra
que su primera relación sexual haya sido con su hermano, ella comenta: “me alegra que mi primera vez haya
sido con alguien que en verdad me quería y se preocupaba por mí” entre suspiros casi nostálgicos. El tiempo
que pasaba con su hermano mientras el resto de su familia no estaba al tanto de ella la hizo tener tal cariño por
quien, por un gran tiempo, fue el principal atentador contra su integridad.


El ser consciente de todo lo que sucedía en el día a día parece no haber sido suficiente para que Kiara notará el
daño que le estaba haciendo su supuesto protector. Ella relata que no tenía intención alguna de denunciar lo
sucedido, por el gran amor que le tiene a Santiago. No fue hasta que sus mejores amigas, Alicia y Diana, le
dijeron que si no confesaba todo lo que su hermano le había hecho, ellas lo harían, asi que ella se animó a
intervenir. Esto permitió que le notifique a Santiago al riesgo que se exponía al contarle a su madre, dándole la
oportunidad a irse de su casa, condición en la que se encuentra en la actualidad. A pesar de que el paradero de
su hermano es desconocido, Kiara relata que se comunica por el en sus sueños y que es muy feliz de esa
manera, ya que se comunica con quien siempre fue su acompañante. 


Actualmente, Kiara, pasados unos 6 años desde que inició esta pesadilla algo confusa, ya tiene casi 19 años.
Ella cuenta, entre risas, que disfruta mucho de estar rodeada de sus amigos de siempre, en especial de Diana
y Alicia. Sin embargo, resalta su dificultad para establecer relaciones significativas nuevas, prefiriendo la
comodidad de lo conocido. A esto se le suma una madre sobreprotectora, con justa razón, que no quiere
exponer a su hija a un mundo donde las mujeres tienen que cuidarse hasta de por dónde caminan y a qué
hora.


Sus problemas para lograr intimidad con caras nuevas son más notorios cuando quiere formar relaciones
sentimentales. A pesar de tener una vida sexual activa, ella encuentra contradicciones cuando hay un vínculo
sentimental, comenta que “lo raro es que nunca he llegado a ese punto con los chicos que estoy en algo, no
me provoca, los rechazo cuando me quieren tocar”, agrega que comentario como: “me aburro rápido de los
chicos, nunca he tenido flaco”. Lo cual demuestra un rechazo al cariño significativo, aun cuando acepta el
cariño que es pasajero.

Kiara, como muchas otras chicas que sufren de abuso sistemático, confundiéndolo con cariño, no son
conscientes de su situación. A pesar de su facilidad para relacionarse con los demás, su “aburrimiento” al
establecer lazos significativos puede ser causada por su desconfianza a los seguro, duradero. Por esta, y
muchas razones, es importante mantener un buen lazo con la juventud y cuidarlos ante todo.

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